miércoles, 26 de septiembre de 2012

La teoria de las ventanas rotas

En 1969, en la Universidad de Stanford (EEUU), el Prof. Philip Zimbardo realizó un experimento de psicología social. Dejó dos autos abandonados en la calle, dos autos idénticos, la misma marca, modelo y hasta color. Uno lo dejó en el Bronx, por entonces una zona pobre y conflictiva de Nueva York y el otro en Palo Alto, una zona rica y tranquila de California. Dos autos idénticos abandonados, dos barrios con poblaciones muy diferentes y un equipo de especialistas en psicología social estudiando las conductas de la gente en cada sitio. Resultó que el auto abandonado en el Bronx comenzó a ser vandalizado en pocas horas. Perdió las llantas, el motor, los espejos, el radio, etc. Todo lo aprovechable se lo llevaron, y lo que no, lo destruyeron. En cambio el auto abandonado en Palo Alto se mantuvo intacto. Es común atribuir a la pobreza las causas del delito. Atribución en la que coinciden las posiciones ideológicas más conservadoras, (de derecha y de izquierda). Sin embargo, el experimento en cuestión no finalizó ahí, cuando el auto abandonado en el Bronx ya estaba deshecho y el de Palo Alto llevaba una semana impecable, los investigadores decidieron romper un vidrio del automóvil de Palo Alto, California. El resultado fue que se desató el mismo proceso que en el Bronx de Nueva York y el robo, la violencia y el vandalismo redujeron el vehículo al mismo estado que el del barrio pobre. ¿Por qué el vidrio roto en el auto abandonado en un vecindario supuestamente seguro es capaz de disparar todo un proceso delictivo? No se trata de pobreza. Evidentemente es algo que tiene que ver con la psicología, el comportamiento humano y con las relaciones sociales. Un vidrio roto en un auto abandonado transmite una idea de deterioro, de desinterés, de despreocupación que va rompiendo códigos de convivencia, como de ausencia de ley, de normas, de reglas, como que todo vale nada. Cada nuevo ataque que sufre el auto reafirma y multiplica esa idea, hasta que la escalada de actos, cada vez peores, se vuelve incontenible, desembocando en una violencia irracional. En experimentos posteriores (James Q. Wilson y George Kelling) desarrollaron la 'teoría de las ventanas rotas', misma que desde un punto de vista criminológico concluye que el delito es mayor en las zonas donde el descuido, la suciedad, el desorden y el maltrato son mayores. Si se rompe un vidrio de una ventana de un edificio y nadie lo repara, pronto estarán rotos todos los demás. Si una comunidad exhibe signos de deterioro, y esto es algo que parece no importarle a nadie, entonces allí se generará el delito. Si se cometen 'esas pequeñas faltas' como estacionarse en lugar prohibido, exceder el límite de velocidad o pasarse una luz roja y estas pequeñas faltas no son sancionadas, entonces comenzarán a desarrollarse faltas mayores y luego delitos cada vez más graves. Si los parques y otros espacios públicos son deteriorados progresivamente y nadie toma acciones al respecto, estos lugares serán abandonados por la mayoría de la gente (que deja de salir de sus casas por temor a las pandillas), y esos mismos espacios abandonados por la gente, serán progresivamente ocupados por los delincuentes. La respuesta de los estudiosos fue más contundente aun, indicando que; ante el descuido y el desorden crecen muchos males sociales y se degenera el entorno. Tan solo vea un ejemplo en casa, si un padre de familia deja que su casa tenga algunos desperfectos, como falta de pintura de las paredes en mal estado, malos hábitos de limpieza, malos hábitos alimenticios, malas palabras, falta de respeto entre los miembros del núcleo familiar, etc., etc., etc., entonces poco a poco se caerá en un descuido de las relaciones interpersonales de los familiares y comenzarán a crear malas relaciones con la sociedad en general y quizá algún día llegarán a caer en prisión. Esa puede ser una hipótesis de la descomposición de la sociedad, la falta de apego a los valores universales, la falta de respeto de la sociedad entre sí, y hacia las autoridades (extorsión y soborno) y viceversa, la corrupción en todos los niveles, la falta de educación y formación de cultura urbana, la falta de oportunidades ha generado un país con ventanas rotas, con muchas ventanas rotas y nadie parece estar dispuesto a repararlas. La teoría de las ventanas rotas fue aplicada por primera vez a mediados de la década de los 80 en el metro de Nueva York, el cual se había convertido en el punto más peligroso de la ciudad. Se comenzó por combatir las pequeñas transgresiones: graffitis deteriorando el lugar, suciedad de las estaciones, ebriedad entre el público, evasiones del pago del pasaje, pequeños robos y desórdenes. Los resultados fueron evidentes.. Comenzando por lo pequeño se logró hacer del metro un lugar seguro. Posteriormente, en 1994, Rudolph Giuliani, alcalde de Nueva York, basado en la teoría de las ventanas rotas y en la experiencia del metro, impulsó una política de 'tolerancia cero'. La estrategia consistía en crear comunidades limpias y ordenadas, no permitiendo transgresiones a la ley y a las normas de convivencia urbana. El resultado práctico fue un enorme abatimiento de todos los índices criminales de la ciudad de Nueva York. La expresión 'tolerancia cero' suena a una especie de solución autoritaria y represiva, pero su concepto principal es más bien la prevención y promoción de condiciones sociales de seguridad. No se trata de linchar al delincuente, ni de la prepotencia de la policía; de hecho, respecto de los abusos de autoridad, debe también aplicarse la tolerancia cero. No es tolerancia cero frente a la persona que comete el delito, sino tolerancia cero frente al delito mismo. Se trata de crear comunidades limpias, ordenadas, respetuosas de la ley y de los códigos básicos de la convivencia social humana. Es bueno volver a leer esta teoría y de paso difundirla. La solución a este problema YO NO LA TENGO, ESTIMADO LECTOR pero he comenzado a reparar las ventanas de mi casa, estoy tratando de mejorar los hábitos alimenticios de mi familia, le he pedido a todos los miembros de la familia que evitemos decir malas palabras delante de nuestros hijos, también hemos acordado no mentir, ni siquiera mentiras pequeñas, porque no hay mentiras pequeñas, ni grandes, una mentira es una mentira y punto, hemos acordado aceptar las consecuencias de nuestros actos con valor y responsabilidad, pero sobre todo dar una buena dosis de educación a nuestros hijos, con esto espero comenzar a cambiar en algo lo que antes hubiera hecho mal, he soñado que los míos algún día repitan esto el día de mañana, con la finalidad de que los hijos de mis hijos, o los nietos de mis hijos vean algún día, un nuevo Mundo, un Mundo sin ventanas rotas

sábado, 22 de septiembre de 2012

Inflación, el límite para el fomento del mayor consumo

Estamos llegando -o quizás ya hayamos pasado- los límites prácticos de un “estímulo económico”. La semana pasada, la Reserva Federal adoptó - un programa ilimitado de compra de bonos por 40.000 millones de dólares al mes - para reactivar la economía y lograr un crecimiento más veloz. Pero aún antes del anuncio, hubo escepticismo sobre - su eficacia para disminuir la tasa de desempleo, que - ha pasado el 8% durante 43 meses. La respuesta promedio de 47 economistas encuestados por The Wall Street Journal fue que - un programa similar podría reducir la tasa de desempleo en un 0,1% en un año. La Teoria de las Tasas Bajas En tanto, el presidente de la Reserva, Ben Bernanke, explicó lo que la Reserva espera que suceda. - Al comprar hipotecas, la Reserva impulsará las tasas de interés hacia abajo. - Ya están bajas (3,6% en agosto para una hipoteca de tasa fija de 30 años) y - caerán aún más. - Las tasas más bajas estimularán la construcción y la compra de viviendas, - cuyos precios se elevarán al incrementar su demanda. - Habrá menos propietarios de vivienda “sumergidas” (viviendas cuyo valor es menor que el de las hipotecas). - Los bancos refinanciarán las hipotecas existentes a tasas más bajas porque - la garantía -las viviendas-tendrán más valor. - Al sentirse más ricos, - los propietarios gastarán más, - lo que provocará que las empresas contraten más personal. Las buenas noticias se alimentarán a sí mismas. - El panorama más positivo elevará los precios de las acciones (el Dow se elevó 206,5 puntos el día del anuncio de la Reserva). - Esto restablecerá la agotada riqueza de los norteamericanos. - El optimismo, el gasto del consumidor y la contratación se reactivarán aún más. Escepticismo y duda - Podría ocurrir. - ¿Por qué, entonces, tanta duda? Un motivo es la historia. El gobierno ha dispensado enormes cantidades de estímulo -en tasas de interés más bajas, gasto público y recortes fiscales- y los beneficios se han exagerado. Sobre la base de la experiencia, la gente se ha vuelto escéptica. Hagamos números. Desde fines de 2008 la Reserva Federal ha sostenido - tasas de interés a corto plazo entre cero y 0,25%. A fines de 2008, la Reserva - compró más de 2,75 billones de dólares en bonos del Tesoro y - títulos de hipotecas para reducir las tasas de interés a largo plazo. - Al comprar bonos, la Reserva procura elevar su precio; - cuando el precio de los bonos sube, sus tasas caen. Las tasas de interés han caído, aunque no está claro en qué medida se debe a la compra de bonos por parte de la Reserva o a otros factores (la economía débil, una fuga a la “seguridad” de los títulos del Tesoro de Estados Unidos). Aún así, la recuperación se tambaleó. Ha habido tendencias neutralizantes. - Las tasas de interés más bajas significan menos ingresos para los ahorristas, - lo que reduce el gasto del consumidor. Los ingresos en intereses personales han caído en 400.000 millones de dólares al año, señala el economista Timothy Taylor en su blog. Otro motivo es que “muchos de los problemas que enfrenta la economía no pueden ser encarados con tasas de interés más bajas”, escribe el veterano periodista de economía John Berry, en The International Economy. - No importa que las tasas estén bajas si - las normas crediticias más severas impiden que - los potenciales compradores de viviendas cumplan con los requisitos para obtener préstamos. A continuación, consideremos el gasto público y los recortes fiscales. El primer estímulo del presidente Obama sumó unos 833.000 millones de dólares. Pero el verdadero estímulo también incluye - los recortes fiscales subsiguientes y - el aumento de gastos más los “estabilizadores automáticos”, es decir - la tendencia del presupuesto a virar hacia un déficit durante una recesión, porque - las rentas públicas caen y - los gastos o beneficios de desempleo y otros programas de la red de seguridad social se elevan. Llaman la atención los masivos programas de estímulo y la débil recuperación. - Cuánto peor hubieran sido las cosas sin estímulo?, es una pregunta abierta. Los economistas discuten ferozmente y las cifras varían mucho. Por ejemplo, la CBO calcula que - el estímulo inicial de Obama creó entre 200.000 y 1,2 millones de puestos de trabajo en 2012. Pero cualquiera sean sus beneficios, - los estímulos masivos claramente no han provocado una enorme recuperación. Las explicaciones abundan. Una es que - los estímulos son aún demasiado tímidos. Si hubiéramos hecho más, estaríamos en mejor situación. Otra teoría es que - debido al trauma de la crisis financiera y de la recesión - las familias y las empresas se volvieron profundamente cautas; - postergaron gastos, pagaron sus deudas y acumularon efectivo. A esto se puede agregar una posibilidad perversa: - los mismos programas de estímulo. Aunque su intención es inspirar optimismo demostrando el compromiso del gobierno con la recuperación, - podrían lograr lo opuesto. - Si los consumidores y las empresas los interpretan como - un indicio de que la economía está en peor forma de lo que pensaban, - podrían retraerse aún más. - Algunos de los beneficios del estímulo se verían neutralizados. Hay un aire de desesperación en la última movida de Bernanke. En el mejor de los casos, - reafirmará la reactivación tan esperada del mercado de la vivienda. En el peor, - se irá a pique por problemas obvios. - ¿Cuánto más puede la Reserva Federal bajar las tasas de interés a largo plazo? - ¿Cuánto dinero puede echar a la economía sin reavivar las expectativas y la conducta inflacionarias? - La Reserva Federal está al borde de actuar - más allá de lo que comprende y puede controlar. Robert Samuelson - El Día - La Plata - 18-Sep-2012