Si las hormigas siguen divididas, echándose la culpa por la crisis y acusándose entre ellas de saltamontes, el mundo seguirá siendo el planeta globalizado de las langostas y sus plagas.
sábado, 17 de noviembre de 2012
viernes, 16 de noviembre de 2012
Preguntas del taxista
PREGUNTAS DEL TAXISTA
Días pasados, saliendo de la Librería El Galeón en la calle Juan C.
Gómez, subí a un taxi para que me llevara hasta casa. En el camino el
hombre sacó el tema político, y por ende no habíamos andado tres
cuadras y ya me estaba preguntando sobre PLUNA.
Sus dos puntos de vista fueron más que claros: ¿por qué pasó todo
esto?, ¿qué explicación tiene?. ¿Qué habría hecho usted si hubiera
sido usted el Presidente y hubiera pasado todo esto con PLUNA?.
Dos preguntas claves que exigían de mi parte respuestas claras.
El Presidente de la República es un hombre de arranques y resuelve
muchas veces sin mucho pensar las cosas que tiene que hacer. No digo
que yo no tenga los mismos arranques, con la diferencia que tenía
buenos asesores que me decían “por ahí no Presidente”, que me ayudaban
a mirar las cosas con espíritu crítico. Enojado por lo de Campiani,
asustado porque le dijeron que había juicios, que existían desde hace
años, cerró la compañía. Con ello mató el negocio, porque le hizo
perder a la compañía el único valor que tiene, los derechos de bandera
de vuelo y las frecuencias entre Montevideo y Bs. As. Cuando se vio
entrampado por la propia decisión no debidamente pensada, ¿a quien fue
a buscar para resolver el lío?, a su amigo López Mena, que había
ayudado al Dr. Vázquez a traer tanta gente de Bs. As., que se había
pronunciado a favor del
Frente Amplio en la elección de él, a quien él mismo había invitado
la noche del triunfo a su chacra, con sus amigos seleccionados, a
festejar el acontecimiento. López Mena, que organizó la primera
reunión del Conrad y presidió el comité organizador donde el
Presidente Mujica explicó a los inversores que podían venir al Uruguay
y no le subían los impuestos, López Mena, que además había iniciado su
compañía de transporte aéreo y por ello había tenido enfrentamientos
públicos con PLUNA y el Sr. Campiani.
Como dijo el Senador Rubio: “López Mena lo empaquetó al Gobierno”.
¿Qué hubiera hecho yo en un caso así?.
No hubiera permitido el cierre de la compañía. Hubiera marginado al
Sr. Campiani y no le hubiera dado un documento por el que el Gobierno
le garantiza al Sr. Campiani que nadie le va a pedir cuentas de nada.
Me hubiera evitado de esa manera que PLUNA perdiera las mejores
frecuencias y no tuviera que enfrentar todos los pleitos que tendrá
que enfrentar por haber violado la Ley de concurso que votara
recientemente el Parlamento.
Con la compañía funcionando hubiera hecho lo mismo que hicimos con el
Puerto y con el Aeropuerto. Hubiera rematado la concesión, que es lo
único que el Estado tiene como propiedad. La llave del negocio. Las
frecuencias, el valor de la bandera, y no los aviones. Si se da una
concesión, como se dio la del Puerto o la del Aeropuerto, por 20 años
al interesado, llámese como se llame, TAM, LAN, COPA, AVIANCA, la
sociedad de KLM con AIRFRANCE, o quien quiera que fuese, lo que estaba
comprando era la concesión o sea los derechos del Uruguay en las
frecuencias básicas que PLUNA ya ejercía. Supongamos que por eso nos
dan poca plata al año. Pensemos que nos dan 3.000.000 millones de
dólares al año, o sea 60.000.000 millones en 20 años.
Inmediatamente después remataba los aviones a quien los quisiera
comprar. Pensemos que los aviones que costaron 120.000.000 millones de
dólares lo pudieran vender en 40.000.000 millones de dólares, que
sumados a los 60 de la concesión es prácticamente la deuda.
El concesionario dispone de aviones y de infraestructura y tomaría de
los empleados de PLUNA aquellos que entiende que son idóneos para las
funciones que la compañía tiene que desempeñar.
En esta solución López Mena no estaba dispuesto a participar. Por
tanto inventó todo lo de su funcionario, que vino, hizo el remate,
dijo que era representante de una compañía cuya representación no
acreditó y la Presidencia de la República le dio la orden al Sr.
Ministro para que se la diera al Presidente del BROU que se comió un
garrón en lo que se llama “obediencia debida”.
Ni el Ministro Lorenzo, ni el Presidente del BROU dan un aval en dos
horas si no es por orden superior. ¿Quién inventó todo esto?: López
Mena, ¿quién compró esta historia?: la Presidencia de la República.
Así estamos, en aterrizaje forzoso.
JORGE BATLLE
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